Viajar a San Petersburgo por libre

San Petersburgo es conocida como la Venecia del Norte por los más de 400 puentes que cruzan el río Neva y por su majestuosa arquitectura. Antigua capital del Imperio ruso hoy es la segunda ciudad más poblada del país, con más de cinco millones de habitantes. Te cuento toda la información de interés y los datos y curiosidades más relevantes para poder viajar a San Petersburgo por libre.

Trasladarte a cualquier destino de Rusia requiere contar con visado de turista que deberás gestionar con antelación. Aquí te cuento todos los detalles para obtenerlo.

La moneda rusa es el rublo. 1 euro equivale a unos 70 rublos. Si cambias una cantidad igual o superior a 300 rublos no te cobrarán ninguna comisión. Si la cantidad es menor te aplicarán una comisión de 4 euros.

Taxis en San Petersburgo

Los taxis son muy baratos pero existe el hándicap de que no es frecuente encontrarlos por la calle. Con suerte podrás verlos en la puerta de hoteles. Los peterburgueses suelen recurrir al servicio telefónico y las aplicaciones móviles para contratar sus servicios, así que si necesitas un servicio de taxi puedes solicitar ayuda en cafés y restaurantes. Están acostumbrados a resolver esa gestión. Al menos nosotros no tuvimos ningún problema en ese sentido.

El taxi del aeropuerto al centro tarda unos 40 minutos y pagamos por el trayecto 1.400 rublos, unos 20 euros. A la vuelta pagamos 1.800 rublos, unos 25 euros.

viajar a San Petersburgo por libreLas distancias en la ciudad son enormes. Todo es colosal y grandioso. Avenidas, puentes, plazas,… Desplazarte de un lugar a otro te llevará mucho tiempo. San Petersburgo es conocida como la Venecia del norte pero en esto recuerda mucho mas a París. Para facilitar la vida a los peatones existen muchos pasos subterráneos que te permiten atravesar grandes avenidas. Caminarás y mucho para conocer la ciudad así que no te olvides incluir calzado cómodo en tu maleta.

La arquitectura es de corte neoclásico y se mantiene en un excelente estado de conservación. El centro de la ciudad está considerado Patrimonio de la Humanidad desde 1990. La mayoría de los edificios son de 3 y 4 plantas con tejados de cinz y pintados en tonos pastel. Todo son palacetes o edificaciones con aire señorial. Es muy habitual que se acceda a las viviendas a través de patios debido a las enormes dimensiones de las manzanas.

Para mantener la estética del conjunto, las empresas constructoras tapan los edificios que están rehabilitando con redes pintadas que simulan la estética de la fachada que se encuentra en obras. De esta forma todo resulta muy armonioso.

Comer en San Petersburgo

La gastronomía es buena, variada y barata. Puedes comer por entre 10 y 15 euros por persona (si no bebes alcohol). El servicio, sin embargo, suele ser bastante lento. La plantilla de los restaurantes esta formada generalmente por gente joven que habla inglés. La globalización también ha llegado a la antigua capital del Imperio ruso así que podrás comprobar con horror que un edifico señorial ahora alberga un Subway, por ejemplo. Me sorprendió que les encanta el sushi y que hay gran oferta de cocina japonesa.

Otro hecho que me resultó llamativo de cafés y restaurantes es que los baños son compartidos. Aunque haya varios, se utilizan indistintamente para hombres y mujeres; y mas curioso aún es que suelen estar muy limpios.

El Hermitage es el museo más importante de San Petersburgo y uno de los mas destacados del mundo. Está formado por cuatro edificios, entre ellos el Palacio de Invierno de la antigua familia imperial y contiene tres millones de obras de arte. Dicen que visitarlo entero y reparar en todas las obras llevaría 11 años. Pero además del Hermitage, hay mas de 200 museos repartidos por la ciudad histórica, albergados en edificios palaciegos. Deberás ser muy selectiv@ para aprovechar tu tiempo.

Iglesia ortodoxa en San PetersburgoLas iglesias, ortodoxas, más conocidas y frecuentadas por los turistas cierran los miércoles pero hay otras muchas que permanecen abiertas todos los días y son igualmente impresionantes. Si pasas por alguna, cruza el umbral y percibe la magia y el recogimiento del lugar, independientemente de que seas o no creyente.

Contrariamente a lo que ocurre en Moscú, en San Petersburgo los conductores son muy respetuosos con los pasos de cebra. También los habitantes de la ciudad son muy considerados con su patrimonio, perfectamente limpio y conservado. Me llamó la atención que no se puede pisar el césped de parques y jardines.

Si con estas pinceladas aún no te has animado a viajar a San Petersburgo por libre te recomiendo que te leas la novela Crimen y Castigo, de Dostoiesvski, ambientada en San Petersburgo; te enganches a la docuserie de Netflix, Los últimos zares, o veas el musical Anastasia. Querrás escaparte YA…

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1 Comentario

  1. teveoenmadrid 10 febrero, 2020 at 10:02

    Me encanta esta ciudad y como a ti, me recuerda mucho más a París que a Venecia. Yo he ido antes y después de la Perestroika y aunque el cambio es evidente, las dos veces me encantó. Me has dado ganas de volver.

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