¿Tienes un vestidor productivo?

¿Te levantas cada mañana y no sabes qué ponerte a pesar de tener el armario repleto de ropa? Si la respuesta es sí, tal vez tengas tu vestidor lleno de «arrebatos»; sí, eso que nos da de vez en cuando cuando salimos de compras y de repente vemos algo que nos enamora y que «necesitamos» aunque no sepamos ni para qué lo queremos, ni con qué nos los vamos a poner, ni cuándo podremos lucirlo. Y quizás también lo tengas invadido de «nostalgia» que no es ni más ni menos que la sección que todas tenemos en nuestro guardarropa con esas prendas que sabemos que jamás volveremos a utilizar pero que nos quedaban tan bien hace 15 años.

Tres síes seguidos a estas reflexiones suponen un diagnóstico seguro e irrefutable: armario improductivo, o lo que es lo mismo, armario lleno de nada que ponerme. Y eso es algo que hoy en día no podemos permitirnos porque ni nuestros armarios son infinitos -para nuestra desgracia- ni podemos pasar cada día  buceando entre perchas, cajones y demás rincones de nuestra habitación durante 40 minutos.

Recientemente he tenido la suerte de conocer y charlar de todo esto con Carolina Pitarch, una coach de código de estilo, que no una personal shopper ni una estilista. Esta emprendedora y sus dos socias montaron hace un año CodicStyle, una empresa que te ayuda a resolver tus crisis matutinas delante del espejo ofreciéndote herramientas para que seas capaz de desenvolverte con soltura ante cualquier situación que se te presente, ya sea ir cada mañana a trabajar o acudir a un evento importante. Y lo hacen, no con revistas de moda ni paletas de colores sino trabajando contigo desde el interior, con tu actitud. Nada de estos son los colores que te favorecen o este es tu estilo de ropa. Es mas bien un «porque yo lo valgo».

Coincido plenamente con Carolina cuando dice que lo importante es la actitud y que el complemento más importante es la sonrisa. Hay días en los que llevas tu prenda poderosa, sí, esa que te hace crecer 10 centímetros y con la que sientes que te comes el mundo pero también hoy otros, muchos, en los que te sientes pequeñita o en los que te han puesto una reunión clave cuando tu no pensabas moverte de delante de tu pantalla, pero como estés, tienes que «salir a torear» y defender lo que lleves. Y la clave no está en tu ropa, está en ti, seas como seas y lleves lo que lleves. Así que no lo olvides nunca.

 

 

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