Samaná, playas y lámparas

Descubrí la Península de Samaná a mediados de los 90, cuando el hotel El Portillo, actualmente perteneciente a la cadena Bahía Príncipe, aún estaba nacionalizado y era un lugar carente de las comodidades del actual. Aunque igual o más encantador. Por cierto, gracias a su ubicación, sigue siendo el mejor de todos los que la cadena tiene en República Dominicana.

En aquella época podías alquilar una moto y acercarte a Las Terrenas a tomarte un zumo de frutas o encaminarte al pueblo del Limón para bañarte bajo su cascada, sin cruzarte más que con lugareños, a pie o en sus motoconchos compartidos.

En una de esas excursiones, muchos años después, de repente la moto dijo «hasta aquí hemos llegado» y tuvimos que recurrir a un motoconcho conducido por un joven de la zona para localizar el taller más próximo. Allí entre herramientas, ruedas y piezas de todo tipo, Iñigo tuvo la idea de darle otro uso a algunas de los repuestos que a él le resultaron más llamativos. Y así, hace unos meses diseñó esta lámpara, que actualmente está en su estudio, con unos discos de freno ¿Verdad que es chula?

No sé si tu serás un@ crack del diseño pero te aseguro que este lugar inspira a cualquiera. Así que si estás pensando en viajar a República Dominicana y tienes dudas entre Punta Cana (un destino totalmente turístico y masificado); La Romana, la Marbella de la isla La Española o la zona noroeste de República Dominicana, no lo dudes. Aunque ya no estemos en los 90 y el turismo se ha incrementado considerablemente desde entonces, la península de Samaná sigue siendo un paraíso y mucho menos explotado turísticamente.

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