Qué debes saber antes de volar rumbo a China

China, el tercer país más extenso del planeta, ofrece una gran diversidad a los visitantes. Paisajes, cultura, arquitectura y tradiciones atraen cada vez más a viajeros de todo el mundo. Si te llama la atención el país que enamoró a Marco Polo, atent@ a todo lo que debes saber antes de volar rumbo a China.

Visado. Es necesario que gestiones un visado de turista. En este enlace te explico cómo, cuándo, dónde y cuánto cuesta tramitar tu visado a China.

Moneda y cambio. La moneda es el yuan. El cambio aproximado es 1 euro = 7,3 yuanes. A tu llegada a China, cambia una pequeña cantidad en el aeropuerto y el resto en un banco de una gran ciudad. Ármate de paciencia para hacer esta gestión ya que rellenarán tres impresos y entre unas cosas y otras todo el trámite te llevará una media hora.

Procura llevar siempre dinero con cambio suficiente ya que en ocasiones te puedes encontrar con que no tienen efectivo para darte la vuelta de tu factura. Para los chinos es muy habitual pagar con teléfono – a excepción de las zonas pequeñas y recónditas- y en los hoteles no siempre se puede abonar con tarjeta.

Consejos para viajar a ChinaIdioma y comunicación. Comunicarse en China es muy complicado. Prácticamente nadie habla inglés, ni siquiera en los hoteles. Solo quedan excluidas las grandes cadenas hoteleras de las ciudades más importantes. El recurso que utilizan en los hoteles es acudir al traductor del móvil. Mi consejo es que lleves en tu teléfono fotos de todo lo que creas que puedes necesitar para mostrarlas cuando sea necesario: lugares para visitar, taxis, un avión (para cuando tengas que trasladarte al aeropuerto), baños, comida -te tocará jugar a Tabú todos los días- y por supuesto el nombre y la dirección en chino de todos tus alojamientos. 

Si te has despistado, siempre puedes recurrir a alguien joven por si sabe algo de inglés para que entre en internet desde su teléfono y puedas hacer una foto con tu móvil de la dirección.

Distancias. China es un país gigante, solo superado en extensión por Rusia y Canadá. Las distancias son enormes y para visitar varias ciudades deberás recurrir a vuelos internos y trenes de alta velocidad, lo que consumirá gran parte de tu viaje pero es el coste de visitar un país de estas dimensiones. Mentalízate y a disfrutar de todo lo que China ofrece.

Taxis. Son baratos. Coge siempre taxis oficiales, identificados con el cartel correspondiente. Los taxis privados, en realidad coches que se acercan a ofrecerte sus servicios, siempre son más caros, especialmente en los aeropuertos y estaciones de tren. No te olvides llevar impreso en chino el lugar y/o la dirección donde quieras dirigirte.

Internet y correo electrónico. El bloqueo del gobierno convierte el acceso a internet en algo prácticamente imposible. No podrás recurrir a Google ni los buscadores habituales ni hacer uso de tus redes sociales. Tampoco podrás utilizar tu correo electrónico, en el supuesto de que tengas una cuenta de gmail. Si tienes una de hotmail estás de suerte. Así que si te has enterado de esto antes de volar rumbo a China, estás a tiempo de crearte una cuenta de hotmail.  Whatsapp se salva del veto, pero exclusivamente para mensajes de texto. Nada de enviar ni recibir fotos, vídeos ni audios. También podrás comunicarte a través de Skype.

Electricidad. Los enchufes difieren de los españoles, sin embargo podrás utilizarlos sin problemas.

Hoteles. La oferta hotelera es cara en relación a otros destinos orientales.

Gastronomía. Hay muchos tipos de comida en función de la región pero como lo habitual es que no te desplaces a China para hacer turismo gastronómico, tendrás la sensación de que la oferta es muy reducida y, por supuesto, nada tiene que ver, con la del restaurante chino que nos encanta en nuestra ciudad. Aquí, los olores y las texturas son muy diferentes a lo que nosotros estamos acostumbrados. Más de un día desearas encontrar algún restaurante internacional para tomarte una pizza o hamburguesa, aunque esto solo será posible en grandes ciudades.

Baños públicos. En China no es obligatorio que los restaurantes o cafés tengan baño. Con frecuencia, cuando existen están muy sucios y en ocasiones deberás llevar tu propio papel higiénico. En los parques naturales sí hay baños (aunque no papel higiénico) y en los centros comerciales también. Esta última, es la mejor opción para una emergencia y si el centro comercial es de nivel, hay personal de forma permanente limpiando.

Costumbres. Los estándares de educación difieren mucho de los nuestros. Escupen, hacen ruido comiendo, se cuelan en las colas, empujan y son incapaces de mantenerse en silencio en los espacios naturales para disfrutar de la experiencia de una paisaje único o especial.

que debes saber antes de volar rumbo a ChinaTipo de viaje. Cultural, arquitectónico, de naturaleza, de compras. China es muy grande y diversa y sus opciones de viaje son múltiples. El único tipo de viaje que no tiene cabida es el de descanso. Las distancias son demasiado grandes, las infraestructuras de los hoteles no están concebidas para permanecer en ellos por el mero placer de relajarte y el turismo local, cada vez más importante es de masas y ruidoso, lo que a veces resulta estresante. Lo más relajado que podrás hacer en China es darte un masaje tradicional o acudir a un spa.

China puede considerarse un destino cambiante. Decir que China «está en obras» puede parecer un exceso pero no lo es. Quien haya visitado este país hace 10 o 15 años y regrese de nuevo, -como nos ha ocurrido a nosotros- quedará impresionado con el cambio en las infraestructuras, arquitectura y hasta en alguno de los hábitos de sus ciudadanos. Claro que eso tiene un  coste. China ya tiene tanto o mas de Occidente (le ocurre como a Corea del Sur) que de Oriente milenario. Las calles de ciudades y pueblos están llenos de coches de marcas de todo tipo, ropas occidentales y tiendas internacionales.

No encontrarás más que un tuck tuck de vez en cuando, no verás camiones cargados hasta los topes con mercancías, ni búfalos de agua pastando en los campos, ni paisanos circulando en viejas bicicletas. Ahora los chinos se mueven en motos eléctricas y pagan con el móvil.

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