Patán y sus templos con tejados de oro

Patán es una de las ciudades históricas del valle de Katmandú que debes conocer. Llegó a considerarse un barrio de la capital de Nepal y algunos de los viajeros que la visitan lo hacen andando desde Katmandú, ya que está a escasos kilómetros de distancia. En cualquier caso y dependiendo de tu ubicación, llegarás en taxi en poco tiempo y por unos cientos de rupias. Nosotros, que estábamos alojados en Bhaktapur, pagamos 600 rupias (algo menos de 5 euros) y tardamos 15 minutos.

Centro histórico de PatánAcceder al centro histórico de la ciudad cuesta 250 rupias (no llega a 2 euros). En lugar de facilitarte una entrada, como ocurre en el resto de los centros históricos del valle de Katmandú, te proporcionan una identificación que te cuelgas del cuello. Ese distintivo sirve también para visitar el museo, que, por cierto, no tiene especial interés.

Como ocurre en Bhaktapur, el corazón de la ciudad está asfaltado en ladrillo. El conjunto resulta muy espectacular y armonioso, con una avenida de templos a cada lado de la calle. Aunque alguno de ellos está en proceso de restauración, concretamente el templo Visverara, con sus dos majestuosos elefantes de piedra en la entrada, lo cierto es que el conjunto monumental de Patán se percibe como muy bien conservado.

En la plaza Durbar hay una fuente y el cogollo de edificaciones religiosas. Las fuentes en Nepal tienen un diseño muy curioso; no están en el mismo plano del suelo ni se encuentran elevadas. Cuentan con escaleras descendentes que te permiten adentrarte. Junto a la fuente hay varios templetes con maravillosas columnas labradas en madera.

templo TalejuEl templo Taleju es uno de los más significativos de Patán. Merece la pena recrearse entre sus patios interiores y galerías, desde donde tienes unas estupendas vistas. Mientras contemplas el horizonte, te acompañará el tintineo de las tres filas de campanas que penden de uno de los tejados.

Las galerías superiores del templo Taleju se cierran al público los martes para realizar trabajos de mantenimiento. Otra consideración que deberás tener en cuenta del templo Taleju, que se puede hacer extensible a otras construcciones de la zona, es que las puertas son muy bajas y en más de una ocasión, por despiste, podrás darte un buen golpe en la cabeza.

En la plaza hay algunos vendedores locales con baratijas y souvenirs que chapurrean algunas palabras en español. En torno a los templos se han dispuesto algunas tiendas de antigüedades, pinturas, y otros objetos típicos nepalíes, pero ninguna que mereciera la pena.

NepalA medida que te alejas de la zona monumental crece el número de comercios típicamente locales. En época de festivales religiosos, esta zona se convierte en un hervidero de gente. Joyerías de lujo se mezclan sin criterio con puestos de zapatos, carritos de frutas y vendedores ambulantes de algodón de azúcar y, entre ellos, cientos de personas paseando, mirando y comprando. Esta parte de la ciudad termina en un descampado donde, durante los festivales, aparcan decenas de autobuses que llegan de diferentes puntos repletos de gente dispuesta a disfrutar del mercado. Esos días Patán se transforma en un auténtico destino de compras nepalí.

 

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