Pantalones afganos: chulos y cómodos

Los pantalones afganos son los pantalones que más nombres tienen: aladinos, bombachos, hippies, … A mí la denominación de pantalones afganos es la que mas me gusta. Quizás porque los descubrí a la vez que las joyas y la bisutería de ese país, que por cierto me fascinan. Y no, no pienses que he estado allí. Desgraciadamente lo de ir a Afganistán está complicado y solo algunas valientes como mi amiga Fuenscila Gozalo se atreven a volar a Kabul y no para hacer turismo, no te creas, sino para construir, gracias a su proyecto, la Fundación Cometa, colegios para niñas. Toda una heroína, sin duda. Yo soy mucho más cobarde y hoy me quedo con la parte puramente estética del asunto pero, si quieres saber algo mas de esas personas luchadoras y valientes y del trabajo fascinante que realizan, pincha aquí.

Volviendo a los pantalones, los por vi primera vez en un viaje a Vietnam del que por cierto ya te he contado algunas cosas ¿Lo recuerdas? Siiiiiiiii, eso es; es el destino donde puedes ir con la maleta casi vacía y traerla llena de ropa ideal. Te pongo el enlace para refrescarte la memoria. Pues bien, un día paseando por Hanoi allí estaban, en una tienda pequeñita con prendas de diseñadores locales. Siento no poder darte más datos pero, tranquila, la globalización ha hecho que desde entonces los haya visto en un montón de sitios.

En Hoi An, también en Vietnam, en el mercado de Chatuchak, en Bangkok (entérate de mas cosas de ese mercado tailandés pinchando aquí), en el mercado de las Perlas (Pekín) y hasta en algunas tiendas del centro de Madrid. Porque afortunadamente no hay que irse muy lejos para tener un precioso bolso bordado boho por el que te pirras este año, una colcha india o como no, unos pantalones afganos. Solo tienes que dejarte caer por los aledaños de la Plaza Mayor y hay al menos tres o cuatro tiendas donde puedes encontrar estos artículos.

Si te animas con los afganos no tienes que dejarlos solo para los looks cómodos con sandalia plana, -aunque son ideales para los viajes en avión y para aquellos destinos en los que en determinadas visitas a templos estás obligada a taparte piernas y hombros-. Dales otra oportunidad, súbete a un tacón y cómete el mundo.

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