Los Mallos de Riglos

Enormes formaciones geológicas de color rojizo son el telón de fondo de un pequeño pueblo del Pirineo Aragonés que le dan un aspecto único. Estamos a 45 kilómetros de Huesca y el lugar se llama Los Mallos Riglos.

Qué son Los Mallos de Riglos

Característicos del valle del Ebro y, en general, de Los Pririneos, los mallos son formaciones geológicas verticales que están o aparentan estar exentas, es decir, son enormes moles de piedra que puedes llegar a rodear por completo. Hasta la denominación de este fenómeno geológico parece que es típico de esta región.

Lugar de culto de escaladores

La particularidad de Los Mallos de Riglos es que se encuentran a espaldas de este pequeño municipio oscense, generando un conjunto muy especial. La población comenzó a asentarse delante de las rocas más grandes y ha ido creciendo, con ese paisaje de fondo, que lo han convertido en su principal atractivo. Estas paredes de roca de hasta 300 metros también son el hogar de un centenar de parejas de buitre leonado, una de las colonias más abundante y estable de la Península Ibérica. Además se ha consolidado como un paraíso para los escaladores y en la actualidad hay 300 vías abiertas para que estos deportistas disfruten de la experiencia.

Dónde están Los Mallos de Riglos

Se encuentran en la carretera A-132 entre los municipios de Ayerbe y Murillo de Gállego y a 45 kilómetros al noroeste de la ciudad de Huesca.

Qué hacer

Por supuesto, si te gusta la escalada, éste es tu destino. Pero no tienes que ser un amante del riesgo para conocer este paisaje único. Los mallos mas conocidos e impresionantes son los que se encuentran sobre el pueblo, aunque hay más a ambos lados de la población. Cada formación rocosa tiene un nombre: Pisón, el más grande, Puro, Firé, Visera o Cuchillo, son algunos de ellos.

Si te gusta caminar por el campo, hay un sendero circular que bordea los mallos principales. Se trata de un recorrido de 5,2 kms que se tarda en completar 2,5 horas. La dificultad que entraña esta marcha viene motivada por la pendiente. Si no quieres dedicar tanto tiempo y/o esfuerzo, siempre tienes la opción de dar la vuelta.

Mallos de Riglos, AragónPero sobre todo es perfecto para disfrutar de la naturaleza, sin más, en un paraje único.

A la derecha de la carretera, antes de llegar al pueblo, hay un desvío que te lleva al Centro de interpretación de aves rapaces Arcaz. Podrás  observar milanos reales, águilas, alimoches y buitres en su hábitat natural gracias a videocámaras conectadas en directo en unas modernas instalaciones.

Frente al parking del pueblo hay una tiendecita con una gran terraza. Es habitual, con días soleados, que te compres el avituallamiento en el establecimiento y te lo tomes al sol, contemplando desde abajo la inmensidad de piedra y la minúscula silueta de algún escalador.

Dónde comer y dormir

En el pueblo hay poca oferta hotelera y gastronómica así que si quieres comer en la zona es mejor que te acerques a Ayerbe. Nosotros nos alojamos y comimos allí, en O´Callejón de Belchite. Son apartamentos nuevos y funcionales donde tienes el desayuno incluido y que está compuesto por: tortilla de patata, jamón, tostadas de pan con aceite y tomate natural y bollería variada (mucha). Todo ello con café, infusiones y zumo natural de naranja. Sin exagerar.

A mediodía tienen un menú con buena materia prima por 15 euros, aunque también puedes comer a la carta. Si te gusta la carne a la brasa este es tu sitio. El restaurante cuenta con una parrilla inspirada en la típica argentina, con motor, que es fantástica.

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