Las montañas sagradas de Huangshan

Al este de China se encuentra uno de los fenómenos de la naturaleza más admirado del país, las montañas sagradas de Huangshan, más conocidas como las montañas amarillas. Un lugar mítico, cantado, alabado y pintado por los más reconocidos artistas chinos desde tiempos remotos.

¿Cómo llegar a las montañas sagradas de Huangshan?

Las montañas amarillas se encuentran a unos 65 kilómetros de la ciudad de Huangshan, núcleo bien comunicado por avión y tren. En el hotel te pueden conseguir un taxi por unos 150 yuanes, aproximadamente 20 euros, que llegue en poco más de una hora hasta la entrada de las montañas. Desde el aparcamiento donde te deja el taxi debes tomar un autobús.

Durante el trayecto de Huangshan a las montañas amarillas atravesarás montañas cubiertas con plantaciones de té, arrozales y bosques de bambú. Un magnífico espectáculo de la naturaleza para ir abriendo boca.

¿Cuánto cuesta ver las montañas amarillas?

La entrada que te permite ver el parque cuesta 190 yuanes, unos 27 euros. Además deberás pagar por cada trayecto que hagas en funicular, 90 yuanes, unos 12 euros.

Recuerda que Huangshan tiene varias entradas; dependiendo de dónde vengas accederás por un punto diferente.

las Montañas Amarillas¿Qué vas a ver?

Gigantescas formaciones graníticas de formas afiladas y manojos de pinos abriéndose paso entre las grietas de la piedra. Coronando las cimas, un mar de nubes que con frecuencia se posan en el horizonte, dejando al descubierto las crestas de roca.

La parte menos idílica de esta visita la conforman la gran cantidad de visitantes, fundamentalmente locales, que van siempre en grandes grupos, son muy ruidosos y poco respetuosos. Aun así, el espacio se encuentra muy limpio y cuidado y realmente merece la pena.

El lado más humano y duro de la visita a las montañas sagradas de Huangshan lo constituyen los porteadores que cargan con hasta 70 kilos de peso en provisiones para los hoteles y restaurantes. A veces llevan palanquines con personas mayores, cansadas y algún que otro perezoso.Porteadores en las Montañas Sagradas de Huangshan

Consejos y curiosidades para la visita a las montañas sagradas de Huangshan

1.- No te amilanes aunque el tiempo pinte mal. En ocasiones, las nubes, que se desplazan con rapidez, pueden dejar a la vista partes de la montaña, cobrando un interés muy especial, casi místico.

2.- Organiza tu recorrido teniendo muy en cuenta el tiempo del que dispones y el punto final donde debes llegar.

3.- A lo largo del camino encontrarás puestos con comida y bebida. También puedes comprar algo de avituallamiento antes de llegar a las montañas ya que aquí el precio es más elevado. Claro que debes valorar si te compensa ir cargad@.

4.- Según la temporada del año en la que pienses visitarlo, las temperaturas pueden llegar a ser realmente frías, así que ve preparad@ por si acaso. Guantes, botas y chubasquero conforman el kit de supervivencia. Si te hospedas en alguno de los hoteles «bien» de la zona, te suelen ofrecer paraguas, linternas y hasta un buen chaquetón.

5.- En el interior del recinto hay pocos hoteles y menos aún en la parte alta por lo que son muy caros -a partir de 160 euros-. Sin embargo, alojarse en uno de ellos es una grata experiencia y además te permite exprimir el día. Por un lado no tendrás que esperar a que esté operativo el remonte, que comienza a funcionar a las 7,30h. Por otro, podrás disfrutar de la puesta del sol y los cambios de luz sin la presión de la hora de regreso.

6.- En el supuesto de que optes por alojarte en el recinto de las montañas sagradas de Huangshan, hay porteadores que te suben las maletas por 180 yuanes, unos 24 euros. Sin embargo, lo ideal es negociar con un hotel de la base o de la ciudad de Huangshan para dejar tu equipaje y llegar a las montañas con una mochila con lo básico.

7.- Los hoteles cuentan con oferta de restauración abierta a cualquier cliente. También hay baños gratuitos distribuidos por la zona pero no te olvides el papel higiénico.

Cuando veas las montañas sagradas de Huangshan sabrás por qué los chinos las pintan como lo hacen y por qué artistas y literatos las representaron y elogiaron.

 

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