Lo que ves y lo que imaginas

Soy muy urbanita. Lo confieso. Me gusta tanto una puesta de sol en una playa paradisíaca como el efecto que provocan los reflejos de los escaparates de una zona comercial a contraluz. Los juegos de un rótulo luminoso, junto a un cartel publicitario mientras cruza un transeúnte despistado conforman a veces auténticas obras de arte urbano.

Aquí, en una cafetería tomando un té al resguardo del frío. Al otro lado del cristal, una calle de Londres.

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