Barrio de curtidores, en Fez

Los curtidores de Fez se asentaron en sus orígenes en el barrio de Chouwara,  próximo al río. El motivo, aprovechar el agua para sus procesos de tratamiento y tinte de las pieles. La transformación de las pieles de camello, cabra y cordero, fundamentalmente, pasa en este barrio por diferentes procesos hasta convertirse en los bolsos, mochilas y maletas que después vemos en las diferentes tiendas y zocos de Marruecos.

En primer lugar este trabajo, destinado exclusivamente a hombres, consiste en introducir las pieles en grandes pilas repletas de cal y excrementos de paloma. Con este proceso se eliminan los restos de pelo que no se han podido retirar manualmente. Mientras, las mujeres, en sus casas, tejen con el pelo prendas de abrigo.

Tras varios días en esa mezcla de olor nauseabundo,  las pieles vuelven otra vez a unas cubas de barro donde diferentes tintes naturales les proporcionarán el color definitivo. En los inicios, el amarillo se conseguía con azafrán, el  rojo con amapola, el azul con añil, el verde con menta y  el negro con antimonio. Aunque el proceso no se ha modernizado, la incorporación de productos químicos si lo ha hecho. Tras la fase de teñido, las azoteas de los edificios colindantes y el suelo de los alrededores se llenan de pieles de colores que esperan a secarse.

Visitar el barrio de curtidores de Fez es como retrotraerse en el tiempo. Los procedimientos siguen siendo los mismos que en la antigüedad y las condiciones laborales son absolutamente precarias. Los hombres están sumergidos casi hasta la cintura en las piletas sin ningún tipo de protección. La visita es sorprendente, aunque no exactamente grata. El olor es penetrante y muy desagradable y para combatirlo, los capataces de los curtidores o el guía que te traslada a la zona -que en ocasiones se hace pasar por un ciudadano educado que sólo quiere ayudarte, aunque en realidad sólo está buscando unos dirhams- te facilitan un ramillete de menta para minimizar el olor.

Resulta contradictorio que en pleno siglo XXI haya trabajos como éste, artesanal pero absolutamente ingrato que para unos constituye el sustento de su familia y para otros, una atracción turística.

Otro trabajo que resulta inconcebible en la actualidad es el de los mineros de Ijen ¿Habías oído hablar de ellos?

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